Vivir con ansiedad, cuando el cuerpo vive en alerta constante

La ansiedad es una de las experiencias psicológicas más incomprendidas. Muchas personas llegan a consulta sintiendo que han perdido algo esencial: su tranquilidad, su seguridad o su forma habitual de estar en el mundo.

Y casi siempre aparece la misma pregunta silenciosa:
¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo con esto como antes?

La ansiedad no es una enfermedad ni un fallo personal

Uno de los primeros alivios llega cuando entendemos que la ansiedad no es una enfermedad ni una señal de debilidad. Es un sistema de protección diseñado para ayudarnos a reaccionar ante el peligro.

El problema no es que exista, sino que a veces se queda activado cuando no hay una amenaza real, como una alarma que salta incluso cuando no hay fuego.

Cómo se vive la ansiedad por dentro

La ansiedad no es solo nervios. Es una forma de estar en el mundo.

Una mente que anticipa constantemente

La mente se adelanta al futuro buscando qué puede salir mal. No para de analizar, prever y vigilar.

Un cuerpo observado con lupa

Cualquier sensación física se interpreta como una posible señal de peligro. Aparece el miedo al miedo.

El agotamiento del control constante

Muchas personas con ansiedad intentan controlarlo todo: pensamientos, emociones, cuerpo, alimentación, palabras. Y cuanto más control, más cansancio.

La culpa silenciosa que acompaña a la ansiedad

A veces la ansiedad trae culpa:
culpa por no disfrutar, por no estar bien cuando “todo está bien”, por sentirse menos capaz que antes.

Y poco a poco, casi sin darnos cuenta, la vida se va haciendo más pequeña.

Por qué luchar contra la ansiedad no funciona

Con buena intención solemos hacer cosas que mantienen la ansiedad:

  • Luchar contra ella
  • Exigirnos calma
  • Analizar cada pensamiento
  • Buscar seguridad constante fuera

Pero la ansiedad no se calma con más control. Se calma con más seguridad interna.

Un camino diferente: seguridad, no eliminación

Trabajar con la ansiedad no consiste en eliminar síntomas ni en forzarte a estar bien.
Consiste en aprender a sostener lo que aparece sin pelearte contigo.

Es recuperar la confianza en tu cuerpo, volver al presente cuando la mente se va al futuro y permitir que la ansiedad deje de ser una enemiga para convertirse en una señal.

No es un camino rápido, pero sí profundamente transformador.

No has fallado

Si estás atravesando ansiedad, no has perdido tu esencia.
Estás viviendo algo que muchas personas atraviesan, aunque no siempre se vea.

Pedir ayuda, informarte o acompañarte es un acto de valentía, no de debilidad.

Imagen de Micaela Amengual

Micaela Amengual

Me llamo Micaela y soy Psicóloga colegiada en el Colegio Oficial de Psicólogos de Barcelona (nº 29890)

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